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Recuperando espacio vital

Nuestro cuerpo es un volumen que ocupa un espacio en el espacio.

Cuando estamos en estado de ansiedad experimentamos una reducción del espacio vital. De hecho, las palabras ansiedad y angustia tienen el mismo origen etimológico que la palabra angosto.

Esa reducción del espacio vital se traduce en varios síntomas, a saber: una respiración menos profunda, tensión en el vientre, en los hombros, en el cuello y en los ojos, o como una punzada en el pecho.

 

 

Esferokinesis, equilibrio y propiocepción

Hablar del cuerpo y su maravillosa capacidad de movimiento, es hablar también de equilibrio y propiocepción. En la cotidiana danza del caminar, el cuerpo sabe como balancearse de un pie al otro sin que tengamos que pensarlo. Es algo que aprendemos en los primeros años de nuestra vida, después de rodar, reptar, gatear y treparnos para alcanzar aquello que llamaba nuestra atención.
Para situarnos en los asuntos del equilibrio, hay que referirse al aparato vestibular, un delicado mecanismo dentro del oído interno que registra los cambios de posición de la cabeza y los cambios de aceleración en el movimiento. Información clave para activar respuestas motoras destinadas a mantener y/o recuperar el equilibrio.

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